Praga presume de cientos de bares donde beber cerveza, pero muy pocos pueden contar una historia que se mida en siglos. Detrás de algunas puertas de madera se esconden monasterios que elaboraban cerveza en la Edad Media, tabernas frecuentadas por escritores y locales donde el tiempo parece haberse detenido.
Tras recorrerlos y fotografiarlos personalmente, he reunido en esta guía 13 + 1 tabernas y cervecerías históricas de Praga, más una parada extra. Están ordenadas por antigüedad y tradición documentada, para que puedas recorrer la historia de la cerveza checa jarra a jarra.
U Fleků (Desde 1499)
Documentada desde 1499, ostenta el récord de ser la cervecería en funcionamiento continuo más antigua de Praga. Más de cinco siglos sin apagar sus calderas. Su interior es un laberinto de enormes salones de madera oscura donde aún resuenan los acordeones tradicionales.
Durante décadas, sus largas mesas compartidas fueron el punto de encuentro de escritores, artistas y figuras clave de la cultura checa. Hoy en día es, innegablemente, el local más turístico de la ciudad, pero sigue siendo una parada obligatoria por su historia y su elaboración propia. La gran protagonista es su Flekovský tmavý ležák 13°, una famosa lager negra de receta centenaria, aunque también sirven una versión clara (Flekovské světlé 13°). Ambas se sirven en jarras de 0,4 l por un precio de 99 Kč.
Un consejo de oro: si te sientas a comer o beber, los camareros te ofrecerán chupitos con mucha insistencia. Cuidado, no son una invitación gratis de la casa.
U Zlatého Tygra (Desde 1816)
Ubicada en una casa de origen medieval en la céntrica calle Husova, esta histórica cervecería se consolidó en 1816 y es, para muchos praguenses, el templo definitivo de la Pilsner Urquell. Entrar aquí es sumergirse en una atmósfera de bebedores serios: ruidosa, viva y sin concesiones al turismo masivo.
Su cliente más ilustre fue el famoso escritor checo Bohumil Hrabal, quien pasaba aquí gran parte de su vida. Tal era su vinculación, que en 1994 el presidente Václav Havel invitó a estas mismas mesas de madera a Bill Clinton para mostrarle la verdadera cultura de pub checa.
Lo más llamativo de U Zlatého Tygra es su rotunda tradición democrática (todos comparten mesa) y su devoción por una única bebida. Solo sirven Pilsner Urquell, tirada con tanta maestría que el maestro cervecero que yo vi consigue servir la jarra perfecta en exactamente 11 segundos. Se presenta en su particular cristalería histórica de 0,45 l a un precio de 68 Kč. Tampoco hace falta pedirla: los camareros dejarán jarras llenas en tu mesa en cuanto vean la tuya vacía, hasta que pongas el posavasos encima.
U Pinkasů (Desde 1843)
La historia de esta cervecería arranca en 1843, cuando el sastre Jakub Pinkas la inauguró, pasando a la historia segun dicen por ser el primer establecimiento de toda Praga en servir la hoy icónica Pilsner Urquell de barril.
El local es inmenso y tiene dos atractivos que lo hacen único. El primero es su espectacular terraza exterior, que da directamente a los imponentes muros de la histórica Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves. El segundo es su famosa escalera, donde aún se conservan fotografías que recuerdan una curiosa anécdota muy popular entre los habituales: durante años se hablaba de un reto informal consistente en subir los peldaños con el mayor número de jarras posible sin derramar cerveza. Estas imágenes siguen visibles en el propio local.
Fieles a sus orígenes, la estrella absoluta sigue siendo la Pilsner Urquell clara (79 Kč), aunque también ofrecen la negra Kozel Dark (75 Kč). Ambas se sirven en su tradicional cristalería de época con capacidad para 0,47 litros.
U Bansethů (Desde ~1900)
Alejarse del centro turístico de Praga tiene su recompensa, y esta cervecería del barrio de Nusle es un buen ejemplo. El establecimiento se asocia al apellido Banseth, propietario original del local a comienzos del siglo XX, y la zona aparece mencionada en la literatura checa de la época.
El escritor Jaroslav Hašek hace referencia en El buen soldado Švejk a un establecimiento conocido como “Banzetů” en Nusle, lo que ha llevado a vincular esta tradición literaria con el actual U Bansethů. Sin embargo, la identificación exacta del local al que se refería el autor sigue siendo objeto de debate, ya que en la zona existieron varios establecimientos relacionados con el mismo nombre familiar.
Hoy en día, U Bansethů mantiene su carácter de cervecería de barrio, frecuentada por vecinos más que por turistas. En las inmediaciones se encuentra además una microcervecería moderna (abierta en 2007), donde se elaboran cervezas propias. En la sala principal sirven la clásica Pilsner Urquell de barril por 69 Kč (0,5 l) o 43 Kč (0,3 l), pero también destaca en su carta la Speciál z Prazdroje, servida en formato de 0,4 l por 72 Kč.
U Dvou koček (taberna histórica en un edificio medieval del siglo XIII)
Situada en pleno centro de Praga, en el antiguo Mercado del Carbón (Uhelný trh), esta cervecería ocupa un edificio de origen medieval con una larga evolución histórica. Aunque el nombre de U Dvou koček («Las Dos Gatas») nació tras su reconstrucción en 1941, el lugar ya funcionaba como taberna en el siglo XVIII bajo nombres históricos como U Ruky o Malý Platýz.
Es precisamente a esa época a la que se remonta uno de sus mayores reclamos: junto a la barra, una placa en el propio local atestigua que allí se sentaba Wolfgang Amadeus Mozart ¿Será cierto?. Aunque por aquel entonces el establecimiento tuviera otro nombre, el compositor frecuentaba esta plaza, dejando este hecho grabado en la historia de la taberna. Esta misma solera sigue atrayendo hoy en día a figuras tan variopintas como la excanciller Angela Merkel.
Desde 2010 han revitalizado su tradición instalando una microcervecería en el interior. Hoy ofrecen sus propias cervezas artesanales: la clara (Kočka světlá) y la oscura (Kočka tmavá). Ambas se sirven por 69 Kč en formato de 0,5 l, y por 42 Kč en 0,3 l. Con exactamente los mismos precios y formatos ofrecen la clásica Pilsner Urquell y la cerveza mixta (Řezané pivo). Además, para los puristas, sirven los tradicionales estilos de tirada checa Šnyt y Mlíko por 45 Kč.
U Černého Vola (1726 / reabierta en 1965)
Situado en Loretánské náměstí, en el barrio de Hradčany, este local ocupa una casa histórica cuya construcción encargó Matouš Marber después de 1560. Aunque existe documentación de una sala de taberna desde 1726, la configuración actual del establecimiento se estableció con su reapertura en 1965.
Durante tres siglos, el local ha sido punto de encuentro para artesanos, políticos como Alois Rašín o Karel Kramář, filósofos y artistas. En la segunda mitad del siglo XX, fue un espacio vinculado a la cultura disidente y al samizdat checoslovaco. Su interior conserva elementos de la época socialista, como el viejo mostrador, vitrales y mesas de madera oscura, habiendo servido de escenario para diversas producciones cinematográficas como Adéla ještě nevečeřela (Adela aún no ha cenado) o diversas series checas. Es bien conocida la actitud ruda de sus camareros, un rasgo que muchos locales consideran parte inseparable de su carácter auténtico.
El establecimiento sirve Pilsner Urquell 12° (65 Kč) y Kozel 10° Černý (49 Kč) en formato de 0,5 l. Su carta ofrece clásicos checos como queso frito, escalope de cerdo y diversas variantes de salchichas.
U Vejvodů (1403, restaurante actual en 1965, cerró en 1997 para reconstrucción)
Situado en la calle Jilská, en pleno corazón de la Ciudad Vieja, este establecimiento ocupa un complejo formado por varias casas medievales cuya documentación se remonta a 1403. La tradición cervecera está presente desde el siglo XVI, cuando ya funcionaba aquí la taberna U Goliasu. Su nombre actual procede de Jan Václav Vejvoda, futuro alcalde de la Ciudad Vieja de Praga, quien adquirió el inmueble en 1717.
Por fuera puede pasar desapercibido, pero el interior sorprende por sus dimensiones. Es un auténtico laberinto de salones con bóvedas, paneles de madera oscura y decoración cervecera tradicional. Tras las últimas reformas, además, dispone de aire acondicionado, un detalle que se agradece especialmente durante el verano.
Forma parte de los Pilsner Urquell Original Restaurant (PUOR), por lo que sirve cerveza de tanque (tankové pivo), sin pasteurizar y con una técnica de tirada muy cuidada. Si tu objetivo es disfrutar de una Pilsner especialmente fresca y bien servida, es una apuesta segura. La Pilsner Urquell y la Kozel Černý cuestan 57,90 Kč en formato de 0,5 l, unos precios excepcionalmente competitivos para un establecimiento situado en pleno centro histórico.
Como contrapunto, su popularidad atrae a numerosos grupos de turistas, especialmente por las noches, por lo que el ambiente puede resultar ruidoso y el servicio algo más lento cuando el local está lleno. En mi experiencia, además, el personal suele esperar propina de forma bastante insistente.
U Hrocha (1994)
Situada en la calle Thunovská, en el barrio de Malá Strana, esta taberna ocupa un edificio cuya historia se remonta a los siglos XV-XVIII. Tras haber albergado una escuela vinculada a la iglesia de San Nicolás, el edificio pasó a ser vivienda tras 1800 y, durante el periodo comunista, funcionó como oficinas y almacenes sindicales. En febrero de 1994, el local abrió sus puertas como cervecería, integrándose rápidamente en el entorno histórico de la zona.
A pesar de su apertura reciente en comparación con otros locales, U Hrocha («El Hipopótamo») es frecuentado por un público muy variado que incluye desde vecinos del barrio hasta periodistas, senadores y miembros del Parlamento debido a su proximidad a las instituciones gubernamentales. Es un local de dimensiones reducidas que mantiene una alta rotación de clientes y una estética clásica.
Su principal activo es la Pilsner Urquell 12°, servida en formato de 0,5 l por 62 Kč. Entre su oferta de comida destaca el pivní sýr (queso a la cerveza); el plato se sirve para que el cliente suele preparar en la mesa machacando el queso y añadiéndole un chorrito de su propia cerveza. También sirven otros clásicos como el escalope o la tlačenka.
Monasterio de Strahov (c. 1400 / restauración en 2000, primera cocción en 2001)
Ubicada en el complejo del monasterio premonstratense cerca del Castillo de Praga, la actividad cervecera en este recinto está documentada desde aproximadamente el año 1400. Tras décadas de cierre durante el siglo XX, las instalaciones de la antigua fábrica fueron restauradas en el año 2000, llevándose a cabo la primera cocción de la era moderna en el año 2001.
El establecimiento, operado como Klášterní pivovar Strahov, elabora sus propias cervezas artesanales bajo la marca histórica Sv. Norbert. En su oferta habitual destacan la Sv. Norbert Světlý-Tmavý (clara y oscura), servida en formato de 0,4 l por 89 Kč, y su variedad Sv. Norbert IPA, también en formato de 0,4 l por 97 Kč.
Pivovar U Medvídků (1466–1898 / microcervecería desde 2005)
La historia de este establecimiento en el casco antiguo de Praga comienza en 1466 con Jan Medvídek. Su fábrica operó ininterrumpidamente hasta 1898, momento en que los dueños trasladaron la producción a Holešovice ante la llegada de la industria.
Tras décadas de cambios —que incluyeron albergar un cabaret y una expropiación estatal en los años 50—, el local cayó en el abandono. No fue hasta después de 1989, cuando el edificio fue devuelto a sus herederos, que se pudo restaurar su esencia.
En 2005, el complejo se convirtió en la «Casa de la Cerveza», recuperando métodos artesanales como tinas abiertas y barriles de madera. Su carta incluye Budvar světlý y tmavý (60 Kč/0,3 l; 75 Kč/0,5 l), Blondgott (60 Kč/0,25 l; 77 Kč/0,4 l) y la especialidad Oldgott polotmavý (60 Kč/0,25 l; 79 Kč/0,4 l), además de la X-BEER 33 en botella (133 Kč/0,33 l).
Ten en cuenta que el local puede resultar agobiante cuando está lleno y que el personal suele exigir propina por el servicio. Cosa que no me gusta en absoluto.
Lokál Dlouhááá (2009)
Ubicado en Dlouhá 33 (Staré Město), este establecimiento es el primer Lokál y el emblema del rescate contemporáneo de la hospoda checa. El local ocupa un complejo histórico de tres casas unidas con una longitud de 73 metros; aunque en su historia reciente no albergó una taberna, el edificio funcionó como talleres de corsés, muebles de hierro, sombrerería, sacos y charcutería. Aun así, el local reivindica la tradición cervecera de la calle Dlouhá, mencionando la existencia del antiguo pivovar U Hrubého muže en la zona.
La distribución permite tomar cerveza de pie en los extremos, dejando la zona central para comidas y cenas. Son especialistas en el tiraje de la cerveza de tanque de Plzeňský Prazdroj, sirviéndola en estilos tradicionales como hladinka, šnyt, čochtan y mlíko.
La frescura es su prioridad: la cerveza llega en camiones cisterna para llenar sus tanques, indicando siempre la fecha de apertura del tanque y la temperatura exacta de servicio. La Pilsner Urquell (0,5 l) cuesta 74 Kč y la Kozel Černý nefiltrovaný (0,5 l) cuesta 76 Kč.
Cervecería del Monasterio de Břevnov (993–1889 / producción reanudada en 2011)
El monasterio de Břevnov, el más antiguo de Bohemia, está ligado a la cerveza desde su fundación en el año 993, fecha de la primera mención escrita sobre elaboración de cerveza en territorio checo. Tras operar históricamente hasta 1889, la tradición fue rescatada en 2011 con la apertura de una nueva cervecería en un edificio barroco que antiguamente servía como establos. El recinto incluye una exposición permanente de vasos, un museo cervecero y una maqueta de un jardín de lúpulo frente al edificio.
La Břevnovský klášterní pivovar sv. Vojtěcha funciona como un brewpub con una capacidad anual de hasta 6.000 hl. Elaboran unas 20 variedades al año, con 6 etiquetas permanentes que abarcan desde clásicos checos hasta estilos internacionales y cervezas de guarda en madera. Aunque cuentan con una carta más extensa, para mí las mejores opciones son la 11° Tmavý ležák, que cuesta 65 Kč por 0,5 l, y la 11° Nachmelený IPL, que tiene un precio de 70 Kč por 0,5 l.
U Tří růží (1405 / reabierta como cervecería artesanal en 2012)
Situada en la calle Husova, en el corazón del casco antiguo de Praga, esta casa histórica data de 1405 y fue una conocida fábrica de cerveza durante siglos. Tras un largo periodo de inactividad, el edificio fue rescatado y reabierto en 2012 como una cervecería artesanal que combina su legado medieval con tecnología de elaboración moderna, permitiendo a los visitantes ver las calderas de cobre en funcionamiento desde el comedor.
El local destaca por un ambiente refinado pero auténtico, donde se elaboran cervezas siguiendo recetas antiguas checas y centroeuropeas. Su oferta principal incluye el Světlý ležák 12° por 76 Kč (0,4 l) y el Vídeňské červené 12° por 78 Kč (0,4 l). Es un lugar muy concurrido en el centro de la ciudad, por lo que el ritmo del servicio puede ser ajetreado.
U Krále Brabantského (local histórico reconstruido y reabierto en 2007)
Este local 13+1 , ubicado en un edificio de origen medieval en Malá Strana, se erige como un restaurante histórico restaurado y reabierto en la época moderna. Más que una cervecería, se define como una taberna con cerveza que recrea con precisión la estética de un establecimiento antiguo, ofreciendo espectáculos en vivo en un entorno diseñado expresamente para evocar la Praga histórica.
Su nombre hace referencia al rey de Brabante y es célebre por haber sido frecuentado a lo largo de los siglos por figuras históricas, escritores y bohemios. El ambiente rústico, marcado por techos abovedados y una decoración que transporta al visitante a épocas pasadas, prioriza la experiencia de inmersión en un espacio que respira siglos de tradición por encima de la producción propia de cerveza.
Mis recomendaciones finales
Para terminar, aquí tienes mi veredicto personal según lo que te apetezca en cada momento:
- ¿Vale la pena U Fleků? Para mí, ya no es lo que era. Si nunca has estado y tienes curiosidad, merece una visita. Pero si la conociste hace veinte años, quizá prefieras conservar ese buen recuerdo.
- Si buscas sabor a lúpulo: ve directamente a la Cervecería del Monasterio de Břevnov y prueba su Nachmelený IPL.
- Si quieres el ambiente más auténtico y local: tu sitio es U Zlatého Tygra. Te servirán una Pilsner Urquell recién tirada, con un punto más de gas —se nota la presión adicional que exige el ritmo de servicio—, en un local con muchísima personalidad y lleno de clientes checos.
- Si prefieres una Pilsner más suave y perfectamente tirada: acércate a Lokál. Disfrutarás de la misma cerveza, pero con una textura más sedosa y en un ambiente más moderno.
- Si además quieres cenar bien: si el plan es sentarse a comer en Praga con calma y no solo beber cerveza, mi elección sería U Dvou koček.
Y un último detalle: tan importante como elegir una buena cervecería es entender cómo se sirve la cerveza en Chequia. Aquí la técnica de tirada es casi una religión, y la cantidad de espuma influye directamente en la textura, el aroma y el amargor de cada trago.
Actualmente estoy preparando una guía dedicada a este tema. En cuanto esté publicada, encontrarás aquí el enlace a mi artículo sobre las cuatro formas tradicionales de servir la cerveza en Praga. ¡No olvides guardar esta página para volver cuando esté disponible!


























